miércoles, 17 de diciembre de 2008
Greguerías de amor
- Amor es despertar a una mujer y que no se indigne.
- El primer beso es un robo.
- El amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero.
- Hay matrimonios que se dan la espalda mientras duermen para que el uno no le robe al otro los sueños ideales.
- La larga cola de la novia es la vereda que conduce hasta ella al novio desorientado.
- La novia que regala una cartera a su novio le comienza a administrar.
- El beso es la huella de un matasellos en una tarjeta postal.
Ramón Gómez de la Serna
jueves, 27 de noviembre de 2008
El gallo despertador

decía el gallo
Colibrí.
El gallo Colibrí
era pelirrojo,
y era su traje
de hernoso plumaje.
Kikirikí.
levántate campesino,
que ya está el sol
de camino.
-Kikiriki.
levántate labrador,
despierta con alegria,
que viene el dia.
-Kikiriki.
Niños del pueblo
despertad con el ole,
que os esperan en el "cole'.
El pueblo no necesita reloj,
le vale el gallo despertador.
(Gloria Fuertes)
Cómo se dibuja un niño
hay que hacerlo con cariño.
Pintarle mucho flequillo,
- que esté comiendo un barquillo -;
muchas pecas en la cara
que se note que es un pillo;
- pillo rima con flequillo
y quiere decir travieso -.
Continuemos el dibujo:
redonda cara de queso.
Como es un niño de moda,
bebe jarabe con soda.
Lleva pantalón vaquero
con un hermoso agujero;
camiseta americana
y una gorrita de pana.
Las botas de futbolista
- porque chutando es artista -.
Se ríe continuamente,
porque es muy inteligente.
Debajo del brazo un cuento
por eso está tan contento.
Para dibujar un niño
hay que hacerlo con cariño.
(Gloria Fuertes)
Doña Pito Piturra
tiene unos guantes;
Doña Pito Piturra,
muy elegantes.
Doña Pito Piturra
tiene un sombrero;
Doña Pito Piturra,
con un plumero.
Doña Pito Piturra
tiene un zapato;
Doña Pito Piturra,
le vino ancho.
Doña Pito Piturra
tiene unos guantes;
Doña Pito Piturra,
le están muy grandes.
Doña Pito Piturra
tiene unos guantes;
Doña Pito Piturra,
Lo he dicho antes.
(Gloria Fuertes)
Poemas a las madres
¡Qué azul es el cielo!
¡Qué blanca la arena!
¡Qué linda es mi madre
tan dulce y tan buena!
(Verónica, 10 años)
A MI MADRE
Me dio la vida,
Me dio su amor,
Yo se lo pago
Con mi corazón.
Ella es muy linda
Ella es mi madre
Ella es la estrella
Que mi camino abre.
(Lucía, 9 años)
Con la espalda hecha un ocho
Veo mi extraño esqueleto
Y el médico me dice que por eso
Estoy que no me tengo.
Con la columna hecha un rollo,
Más retorcida que un ocho,
Voy andando del revés,
Tan tieso como Pinocho.
No podré solucionar
La que pequeña empecé,
Y siempre tendré que estar
Cayendo por dar traspiés.
Al revés estar sentada
Torcida como ensaimada,
Sin poder mirar al frente,
No ver la cara a la gente.
El espejo no veré
Ni me miraré los pies,
Por esa mala afición
De sentarme al revés.
(Daniela, Madrid, 13 años)
domingo, 23 de noviembre de 2008
El Buscón de Quevedo

Por lo que he podido saber, parece que es una visión cómica de la picaresca y los pícaros en el mundo de hoy que tiene muy buena pinta.
¡Yo me apunto!
Ya os contaré cuando vuelva.
domingo, 9 de noviembre de 2008
El curioso incidente del perro a medianoche

sábado, 8 de noviembre de 2008
A un poeta muerto (F.G.L.)
Para el poeta la muerte es la victoria;
Poemas elegíacos
Sentí tu mano en la mía,
¡Eran tu voz y tu mano,
Vive, esperanza,
¿Tienen los viejos olmos
Aún las acacias estarán desnudas
¡Oh mole del Moncayo blanca y rosa,
¿Hay zarzas florecidas
Por esos campanarios
Habrá trigales verdes,
¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?
Furtivos cazadores, los reclamos
¿tienen ya ruiseñores las riberas?
Con los primeros lirios
A la muerte de Carlos Félix (Fragmentos)
ofrezco humildemente a vuestras aras;
no las aromas raras
Diréis, Señor, que en daros lo que es vuestro
ninguna cosa os doy, y que querría
[…]
En la muerte de Laura
su cuerpo hermoso que adoré constante,
y que vivir me hiciera tan distante
de mí mismo, y huyendo de la gente,
Su cabellera de oro reluciente,
la risa de su angélico semblante
que hizo la tierra al cielo semejante,
¡poco polvo son ya que nada siente!
¡Y sin embargo vivo todavía!
A ciegas, sin la lumbre que amé tanto,
surca mi nave la extensión vacía...
Aquí termine mi amoroso canto:
seca la fuente está de mi alegría,
mi lira yace convertida en llanto.
Francesco Petrarca
Soneto XXIII
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;
y en tanto que’l cabello, que’n la vena
del oro s’escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:
coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que’l tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.
Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.
Garcilaso de la Vega
Miré los muros de la patria mía

si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.
Salíme al campo, vi que el sol bebía,
los arroyos del hielo desatados;
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó la luz al día.
Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos;
mi báculo más corvo, y menos fuerte.
Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en qué poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
Francisco de Quevedo
Coplas a la muerte de su padre
viernes, 7 de noviembre de 2008
Un soneto me manda hacer Violante
que en mi vida me he visto en tal aprieto;
catorce versos dicen que es soneto:
burla burlando van los tres delante.
Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto
no hay cosa en los cuartetos que me espante.
Por el primer terceto voy entrando
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.
Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho.
Yo persigo una forma

botón de pensamiento que busca ser la rosa;
se anuncia con un beso que en mis labios se posa
el abrazo imposible de la Venus de Milo.
Adornan verdes palmas el blanco peristilo;
los astros me han predicho la visión de la Diosa;
y en mi alma reposa la luz como reposa
el ave de la luna sobre un lago tranquilo.
Y no hallo sino la palabra que huye,
la iniciación melódica que de la flauta fluye
y la barca del sueño que en el espacio boga;
y bajo la ventana de mi Bella-Durmiente,
el sollozo continuo del chorro de la fuente
y el cuello del gran cisne blanco que me interroga.
Rubén Darío
Rimas
Yo sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora,
y estas páginas son de este himno
cadencias que el aire dilata en la sombras.
Yo quisiera escribirlo, del hombre
domando el rebelde, mezquino idioma,
con palabras que fuesen a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.
Pero en vano es luchar; que no hay cifra
capaz de encerrarle, y apenas ¡oh hermosa!
si teniendo en mis manos las tuyas
pudiera, al oído, cantártelo a solas.
II
Saeta que voladora
cruza arrojada al azar,
y que no sabe dónde
temblando se clavará;
hoja que del árbol seca
arrebata el vendaval,
sin que nadie acierte el surco
donde al polvo volverá;
gigante ola que el viento
riza y empuja en el mar,
y rueda y pasa, y se ignora
qué playa buscando va;
luz que en cercos temblorosos
brilla próxima a expirar
y que no se sabe de ellos
cuál el último será;
eso soy yo que al acaso
cruzo el mundo sin pensar
de dónde vengo ni adónde
mis pasos me llevarán.
Acaso
el don de hacer poemas -no se sabe
nunca si es la verdad o si es tan sólo
nuestro deseo de encontrarla lo que
nos despierta la voz y nos remueve
en lo profundo del corazón-, mas dejo
sobre el papel estas palabras que hoy
vienen de no sé dónde y me aproximan
a las cosas del mundo, a los afanes
de mi antigua persona. Tanto tiempo
de sombras en mi vida, y de repente
llega otra vez la luz que me redime,
la misericordiosa claridad
que me salva por dentro y da a mi pecho
libertad y consuelo. Abro los ojos
y miro. ¿Rompe el alba? Se diría
que acaba la tiniebla. Y que amanece.
Eloy Sánchez Rosillo
jueves, 6 de noviembre de 2008
Rimas

Hoy la tierra y los cielos me sonríen,
hoy llega al fondo de mi alma el sol,
hoy la he visto..., la he visto y me ha mirado...
¡hoy creo en Dios!
XXIII
Por una mirada, un mundo,
por una sonrisa, un cielo;
por un beso..., ¡yo no sé
qué te diera por un beso!
XXX
Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mis labios una frase de perdón...
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: "¿Por que callé aquél día?"
y ella dirá. "¿Por qué no lloré yo?"
XXXV
No me admiró tu olvido! Aunque de un día,
me admiró tu cariño mucho más;
porque lo que hay en mí que vale algo
eso... ¡ni lo pudiste sospechar!.
XXXVI
Si de nuestros agravios en un libro
se escribiese la historia,
y se borrase en nuestras almas cuanto
se borrase en sus hojas;
Te quiero tanto aún: dejó en mi pecho
tu amor huellas tan hondas,
que sólo con que tú borrases una,
¡las borraba yo todas!
XXXVIII
Los suspiros son aire y van al aire!
Las lágrimas son agua y van al mar!
Dime, mujer, cuando el amor se olvida
¿sabes tú adónde va?
XLII
Cuando me lo contaron sentí el frío
de una hoja de acero en las entrañas,
me apoyé contra el muro, y un instante
la conciencia perdí de donde estaba.
Cayó sobre mi espíritu la noche,
en ira y en piedad se anegó el alma,
¡Y se me revelo por qué se llora,
Y comprendí una vez por qué se mata!
Pasó la nube de dolor..., con pena
logré balbucear breves palabras...
¿Quién me dio la noticia?... Un fiel amigo
¡Me hacia un gran favor!... Le di las gracias.
LII
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
ésas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día....
ésas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
¡así no te querrán!
Gustavo Adolfo Bécquer
Poema 20

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
Pablo Neruda
Te quiero
Te quiero.
Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano impetuoso;
Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;
Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;
Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;
Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.
Luis Cernuda
martes, 4 de noviembre de 2008
84, Charing Cross Road

Se trata de un libro epistolar autobiográfico en el que esta joven escritora, amante de los libros descatalogados y de las reliquias literarias, mantiene desde Nueva York correspondencia con la librería londinense Marks & Co, situada en la calle 84 Charing Cross Road. Su intención es poseer los libros más recónditos que en Nueva York no encuentra. Como las misivas, que se prolongan veinte años, son tan abundantes hace verdaderos amigos en la librería de Londres a los que le gustaría visitar, pero siempre surge algún inconveniente que impide ese viaje. Hasta que al final...
Os animo a leerlo. Es muy cortito. Se lee solo.
Ya me contaréis.
Sugerencias para el Auditorio Víctor Villegas
- Danza clásica:
- "Selección de ¿pasos a dos?", 19 de noviembre a las 20:30. Sala Narciso Yepes.
- "Picasso y la danza", 16 de diciembre a las 20:30. Sala Narciso Yepes.
Más información: http://www.auditoriomurcia.org/index.php?/content/programsearch/240/7
Programación de noviembre del teatro Villa de Molina
- En clave de magia: domingo 9 de noviembre a las 12:00. Precio 6€.
- Noviembre: sábado 22 de noviembre a las 21:00. Precio 12€.
- Brokers: viernes 28 de noviembre a las 21:00. Precio 12€.
- Callejón sin salida: 29 de noviembre a las 21:00. Precio 9€.
- Festival de circo: 30 de noviembre a las 12:00. Precio 6€.
Más información en:
www.molinadigital.es/servlet/noxml?id=portalContenido%20M01223394632159~S57569~Nprpg.pdf&mime=application/pdf
Programación de noviembre del teatro Villa de Molina
- En clave de magia: domingo 9 de noviembre a las 12:00. Precio 6€.
- Noviembre: sábado 22 de noviembre a las 21:00. Precio 12€.
- Brokers: viernes 28 de noviembre a las 21:00. Precio 12€.
- Callejón sin salida: 29 de noviembre a las 21:00. Precio 9€.
- Festival de circo: 30 de noviembre a las 12:00. Precio 6€.
Más información en: www.molinadigital.es/servlet/noxml?id=portalContenido%20M01223394632159~S57569~Nprpg.pdf&mime=application/pdf
lunes, 3 de noviembre de 2008
Retrato
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.
Antonio Machado
sábado, 1 de noviembre de 2008
Poemas
una vieja canción,
una canción romántica que estuvo muy de moda
en la playa, durante los meses de un verano
maravilloso de mi adolescencia.
Muchas veces la oí entonces, junto a alguien
que junio quiso darme y me quitó septiembre.
Mientras la música sonaba,
he sentido en el pecho
la emoción de los días antiguos: tanta luz,
tanta ilusión brotando, tanta vida;
y he cerrado los ojos y he visto a una muchacha
que a través de la niebla del tiempo me sonríe
y con amor me mira.
Cuando pienso en los años
aquellos, en los días
del amor y el deseo,
siento melancolía.
Ni tú ni yo sabíamos
vivir entonces sin la
urgencia de encontrarnos,
sin respirar la dicha
imprescindible y única
de estar juntos. Ardía
una llama en nosotros
que eterna parecía.
Pero ha pasado el tiempo
por tu vida y la mía.
Y en esto se ha resuelto
al fin la maravilla:
ya no te necesito,
ni tú me necesitas.
Qué terrible es que nada
dure, que en la semilla
de cuanto llega a ser
la muerte esté escondida.
El fuego más hermoso
concluye en la ceniza,
la luz se vuelve sombra,
y la verdad, ¿mentira?